Descubre la historia de Jesús Alonso Sáiz

“Soy un chico que desde pequeño me he criado a los mandos del volante, subido en las rodillas de mi padre. Desde los 6 años o 7 empecé a montar con mi padre y mi tío en los tractores, y cada vez me gustaba más, tanto, que dejaba de ir a jugar al fútbol o al frontón con lo amigos del pueblo y me iba a cosechar con mi padre y mi tío. En septiembre me metía a ayudar a recoger patatas, aunque era más un estorbo que lo que ayudaba. Siempre desde niño me encantaba subirme en los tractores.

He estado más horas montando en el 3340 con mi padre tirando abono, que lo que muchos se pueden imaginar.

Desde que pasó lo de mi madre, mi tío, que fue y seguirá siendo mi padrino, maestro y profesor, me llevaba ya a sembrar cuando teníamos el Massey Ferguson y ya me empezaba a dejar hacer alguna cosilla con el volante, aunque desde los 16 ya empezó mi gran andadura en el sector, haciendo más labores y ayudando todo lo que podía.

Con 18 años ya cosechaba y acarreaba grano como cualquier adulto. Vamos, que me decían: “Jesusín” o “Chuchi” que es mucho bicho para ti eso no bajes tan rápido y cargado. Y la verdad, nunca le tuve miedo. Desde niño, como bien digo, he estado con mi familia sacando patatas a mano, y luego con la primera cosechadora que trajeron una Bolko de un surco que cundía muy poco y a medio surco ya teníamos que parar a descargar años de mucha producción por tener poca tolva. Luego ya compraron una Grimme 75-40, y eso ya fue lo más de lo más, tanto, que mi tío me la dejó directamente a mí por que tenía mucha tecnología. Desde hace muchísimo tenemos tecnologías que nos han hecho la vida algo más cómoda fácil. Hace ya 5 años, después de estar yo trabajando en una cooperativa, mi tío se murió y decidí yo dar un paso a delante y seguir con todo lo que mi padre y mi tío habían levantado.

Yo lo tenía claro: que las tierras y todo por lo que habían luchado no se podía quedar abandonado y decidí seguir.

Gracias a mi padre y mi tío y la familia puedo estar súper orgulloso de tener lo que me han dejado. La verdad que tengo muchísimas historias del campo y podría empezar a hacer un libro. Llevo 5 años ya como agricultor a título principal y estoy a gusto, aunque últimamente los precios no encajan por que son los mismos que tenían mi padre y mi tío cuando empezaron hace 35-40 años.

Me siento orgulloso de ser un agricultor y un joven rural, que sin nosotros el mundo no produce y no come.

Gracias a BASF por escogerme como el Superagricultor del año. Es un placer poder ser el ganador y espero poder vivir del campo toda mi vida y seguir disfrutando tanto como empecé desde niño”.

Así fue la cosecha en Rioseras (Burgos) del Superagricultor  2020, acompañado de la influencer y agricultora cerealista Lorena Guerra

3 de agosto en Rioseras (Burgos). Jesús, más conocido como “Chuchi”, prepara la maquinaria, la famosa “Mimosa”, junto a su padre Javier. Mientras, Lorena se prepara para su encuentro con el Superagricultor, con el que compartirá la jornada de cosecha.

¡Comienza la cosecha! Lorena acompaña a Chuchi en su siega de cereal, y lo comparte con sus seguidores de Instagram. Momentos de preguntas y sorpresas ya que, para Lorena, es todo un acontecimiento segar y descargar al mismo tiempo. “¡Aquí no paran!”.

Termina la cosecha y llega el momento de tomarse un respiro. Ambos agricultores, uno del norte Chuchi (Burgos) y Lorena del sur (Córdoba), intercambian experiencias y opiniones sobre cómo es la siega en sus respectivas zonas. 

En este vídeo, Chuchi nos enseña cómo es su día a día en Rioseras (Burgos) y como lo comparte con su padre Javier, quién le ayuda en las principales tareas del campo. Ambos han querido enseñarnos el maravilloso entorno de su tierra, nos han contado su historia familiar y nos han presentado a “La Mimosa”, la cosechadora que con tanto cariño cuidan.

Ya conocemos un poco más de Chuchi y su familia. Nos han enseñado cómo es su día a día, su tierra y ahora llega el momento de retroceder en el tiempo y ver cómo se ha fraguado todo ese legado familiar. Termina así un emocionante día en Rioseras y con un bonito mensaje: “Hay que seguir, papá”.

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